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miércoles, 2 de abril de 2008
Testimonio del Foro Interactivo "La lucha Universitaria en apoyo a la causa de los 5 Héroes"
Hola a todos: Los universitarios del mundo son la esperanza de los pueblos, nosotros estamos en la edad del conocimiento, en la edad de la creación, en la edad de hacer revolución y como bien dijo mi comandante Fidel Castro ... "Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas", y precisamente eso es lo que se quiere, que las ideas jueguen su papel en esta generación, que unamos nuestras fuerzas para luchar contra ese bárbaro imperialismo que domina este mundo, pero no nuestros corazones. Nosotros los jóvenes cubanos somo una prueba viviente de que se puede bloquear un país pero no la mente de los universitarios, porque esta lucha por la liberación de nuestros cinco héroes la libraremos los jóvenes, no solo de Cuba, contamos con el apoyo incondicional de los jóvenes de otros pueblos hermanos, que conjuntamente con nosotros luchan cada día con la convicción de que un mundo mejor es posible.Universitarios, el poder de la verdad está en nuestras manos, la mínima muestra de apoyo para con los Cinco Héroes es más que suficiente. Abranle paso a su imaginación y a la verdad.Revolucionariamente .... los estudiantes de la Universidad de las Ciencias Informáticas(UCI)... Yenisey Cayon
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domingo, 30 de marzo de 2008
Carta imaginaria de la esposa de uno de los cinco cubanos presos en EEUU a Rodríguez Zapatero
Pascual Serrano
Estimado José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España:
Ayer pude comprobar en la prensa que usted envió una carta de solidaridad a la esposa de un cubano preso tras ser sometido a juicio en mi país.
En ella, usted le expresa que "puede tener la seguridad de que España hará todo lo posible por la liberación de los presos políticos". Igualmente le muestra su admiración por el trabajo de las denominadas “damas de blanco”, las esposas y madres de varios presos en la isla. Su carta de solidaridad, casualmente, coincide con la de George Bush.
No voy a detallar las razones de ese encarcelamiento, basadas en el código penal cubano que establece, al igual que el español, el delito de trabajar para una potencia enemiga. Pero sí le quiero expresar mi tristeza por no haber recibido de usted nunca ninguna carta de solidaridad hacia la detención de mi esposo ni de sus cuatro compañeros encarcelados desde hace diez años en Estados Unidos.
Nosotras no nos podemos manifestar en el país donde cumplen condena porque, o raramente nos conceden visado o nos extraditarían o encarcelarían solo por manifestarnos en Washington pidiendo su libertad. Dos de nosotras nunca pudieron visitarles en prisión ni viajar a Estados Unidos.
Los cinco cubanos de los que le hablo están condenados a largas penas o cadena perpetua sólo por intentar conocer los planes terroristas que algunas organizaciones de la Florida estaban tramando contra Cuba, tal y como han estado haciendo durante muchos años. No creo que usted piense que esa misión es motivo para pasar el resto de la vida en prisión, tal y como considera su compañero en el envío de cartas de solidaridad, el presidente George Bush.
Tampoco quiero ser egoísta y reclamar sólo su solidaridad hacia mi esposo y sus cuatro compañeros, en la base de Guantánamo hay centenares de presos sin asistencia letrada ni visitas de familiares ni garantías jurídicas. Es una pena que no aprovechase el sobre postal enviado a Cuba para incluir alguna carta a las esposas y madres de esos detenidos.
Tenga en cuenta, que hasta las peticiones de justicia pueden ser injustas cuando se solicitan de forma desigual. Incluso hipócritas si son motivadas por razones que no son las estrictamente humanitarias.
Espero, por tanto, su carta de apoyo como muestra de que las razones que le han movido a escribir a esa esposa cubana son verdaderamente solidarias.
Atentamente.
La esposa de uno de los cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos.
Nota: Con mis excusas a Rosa, Adriana, Olga y Elizabeth por la suplantación
Estimado José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España:
Ayer pude comprobar en la prensa que usted envió una carta de solidaridad a la esposa de un cubano preso tras ser sometido a juicio en mi país.
En ella, usted le expresa que "puede tener la seguridad de que España hará todo lo posible por la liberación de los presos políticos". Igualmente le muestra su admiración por el trabajo de las denominadas “damas de blanco”, las esposas y madres de varios presos en la isla. Su carta de solidaridad, casualmente, coincide con la de George Bush.
No voy a detallar las razones de ese encarcelamiento, basadas en el código penal cubano que establece, al igual que el español, el delito de trabajar para una potencia enemiga. Pero sí le quiero expresar mi tristeza por no haber recibido de usted nunca ninguna carta de solidaridad hacia la detención de mi esposo ni de sus cuatro compañeros encarcelados desde hace diez años en Estados Unidos.
Nosotras no nos podemos manifestar en el país donde cumplen condena porque, o raramente nos conceden visado o nos extraditarían o encarcelarían solo por manifestarnos en Washington pidiendo su libertad. Dos de nosotras nunca pudieron visitarles en prisión ni viajar a Estados Unidos.
Los cinco cubanos de los que le hablo están condenados a largas penas o cadena perpetua sólo por intentar conocer los planes terroristas que algunas organizaciones de la Florida estaban tramando contra Cuba, tal y como han estado haciendo durante muchos años. No creo que usted piense que esa misión es motivo para pasar el resto de la vida en prisión, tal y como considera su compañero en el envío de cartas de solidaridad, el presidente George Bush.
Tampoco quiero ser egoísta y reclamar sólo su solidaridad hacia mi esposo y sus cuatro compañeros, en la base de Guantánamo hay centenares de presos sin asistencia letrada ni visitas de familiares ni garantías jurídicas. Es una pena que no aprovechase el sobre postal enviado a Cuba para incluir alguna carta a las esposas y madres de esos detenidos.
Tenga en cuenta, que hasta las peticiones de justicia pueden ser injustas cuando se solicitan de forma desigual. Incluso hipócritas si son motivadas por razones que no son las estrictamente humanitarias.
Espero, por tanto, su carta de apoyo como muestra de que las razones que le han movido a escribir a esa esposa cubana son verdaderamente solidarias.
Atentamente.
La esposa de uno de los cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos.
Nota: Con mis excusas a Rosa, Adriana, Olga y Elizabeth por la suplantación
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