domingo, 30 de marzo de 2008

Carta imaginaria de la esposa de uno de los cinco cubanos presos en EEUU a Rodríguez Zapatero

Pascual Serrano
Estimado José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España:
Ayer pude comprobar en la prensa que usted envió una carta de solidaridad a la esposa de un cubano preso tras ser sometido a juicio en mi país.
En ella, usted le expresa que "puede tener la seguridad de que España hará todo lo posible por la liberación de los presos políticos". Igualmente le muestra su admiración por el trabajo de las denominadas “damas de blanco”, las esposas y madres de varios presos en la isla. Su carta de solidaridad, casualmente, coincide con la de George Bush.
No voy a detallar las razones de ese encarcelamiento, basadas en el código penal cubano que establece, al igual que el español, el delito de trabajar para una potencia enemiga. Pero sí le quiero expresar mi tristeza por no haber recibido de usted nunca ninguna carta de solidaridad hacia la detención de mi esposo ni de sus cuatro compañeros encarcelados desde hace diez años en Estados Unidos.
Nosotras no nos podemos manifestar en el país donde cumplen condena porque, o raramente nos conceden visado o nos extraditarían o encarcelarían solo por manifestarnos en Washington pidiendo su libertad. Dos de nosotras nunca pudieron visitarles en prisión ni viajar a Estados Unidos.
Los cinco cubanos de los que le hablo están condenados a largas penas o cadena perpetua sólo por intentar conocer los planes terroristas que algunas organizaciones de la Florida estaban tramando contra Cuba, tal y como han estado haciendo durante muchos años. No creo que usted piense que esa misión es motivo para pasar el resto de la vida en prisión, tal y como considera su compañero en el envío de cartas de solidaridad, el presidente George Bush.
Tampoco quiero ser egoísta y reclamar sólo su solidaridad hacia mi esposo y sus cuatro compañeros, en la base de Guantánamo hay centenares de presos sin asistencia letrada ni visitas de familiares ni garantías jurídicas. Es una pena que no aprovechase el sobre postal enviado a Cuba para incluir alguna carta a las esposas y madres de esos detenidos.
Tenga en cuenta, que hasta las peticiones de justicia pueden ser injustas cuando se solicitan de forma desigual. Incluso hipócritas si son motivadas por razones que no son las estrictamente humanitarias.
Espero, por tanto, su carta de apoyo como muestra de que las razones que le han movido a escribir a esa esposa cubana son verdaderamente solidarias.
Atentamente.
La esposa de uno de los cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos.
Nota: Con mis excusas a Rosa, Adriana, Olga y Elizabeth por la suplantación

jueves, 20 de marzo de 2008

Por la verdad y la paz

Cinco puntas tienen una estrella y cinco dedos el puño que aprieta para denunciar lo injusto, la ira. Ellos también son cinco. Los cinco: Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René. Pero a la hora de sentarse en el banquillo, acusados por el enemigo, decidieron ser uno: CUBA.
Cinco cubanos que, a riesgo de sus propias vidas, penetraron en los grupos terroristas del sur de la Florida, para proteger a sus compatriotas e incluso, a los propios norteamericanos de los actos vandálicos que en nombre de la libertad y la democracia organiza la mafia miamense apoyada por el gobierno de los Estados Unidos.
Con sus oportunas informaciones esos que hoy están secuestrados, cuando deberían estar en libertad, contribuyeron a evitar acciones terroristas y el luto en muchos hogares. Los 5 compatriotas como dijo nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro: “VOLVERAN”, porque son inocentes y porque forman parte de la estirpe de héroes que ha formado la Revolución Cubana.
En Tribunas Abiertas, Mesas Redondas, en marcha unida, en el barrio, en el cualquier trinchera, nuestro pueblo reclama el regreso de sus héroes y junto a la solidaridad internacional exige un juicio justo para estos jóvenes que luchan por la verdad y la paz, contra el terrorismo.
Su condena es un ejemplo más de la agresividad imperialista contra esta pequeña Isla que no renunciará jamás a su independencia. Por ellos y por nuestro presente: “SEGUIMOS EN COMBATE”.
Ana Ily Moreno Pena (19/03/08) 11:00 am hora local.

miércoles, 19 de marzo de 2008

EL HÉROE Y EL POETA QUE LLEVA A TODOS EN EL CORAZÓN

por Wilkie Delgado Correa
Uno de los cinco Antonio Guerrero es uno de los cinco héroes cubanos presos en los Estados Unidos desde hace más de nueve años. Guarda prisión en una cárcel de alta de seguridad en Estados Unidos. Nacido en Miami en 1958, y formado como ciudadano y profesional en Cuba, fue condenado injustamente por una causa fabricada por el FBI y respaldada farisaicamente por el gobierno norteamericano, acuñada como un asunto de seguridad nacional. La sanción impuesta por el tribunal de Miami fue de una cadena perpetua y diez años.El comportamiento de Antonio Guerrero, al igual que el de los otros cuatro Héroes, durante el apresamiento por el FBI y la prisión resultante del proceso penal posterior, ha demostrada su madera de hombre excepcional y, por lo tanto, de verdadero héroe de su pueblo.Tal como ha dicho en versos el poeta Efraín Nadereau, “el hombre nace y le dan un nombre/ para diferenciarlo de los otros; pero no basta/ El hombre nace y luego le dicen poeta/ si los lleva a todos en el corazón/ Y si se atreve a decir lo que otros callan/ luego le dicen rebelde/ Luego le dicen sabio, genio, etcétera/ si sobreviene gigante e iracundo/ por sobre toda pequeñez;/ pero, a ése que es así, yo creo que lo más justo/ sería vestirlo con la palabra ¡Hombre!”En su alegato frente al tribunal que le condenó, Antonio Guerrero dejó manifiesta su dignidad cuando expresó: “En lo personal, no tengo otra cosa que pedir: sólo justicia, por el bien de nuestros pueblos, por el bien de la verdad. Una sentencia justa, libre de ataduras políticas, plena, hubiera sido un importante mensaje en este trascendental momento de lucha contra el terrorismo.”Soportando con estoicismo y altura su prisión, Antonio Guerrero desarrolló en la cárcel su espiritualidad como un escudo para resistir la ignominia. Fue así que el ingeniero se hizo poeta, y brotó la poesía de un manantial oculto dentro sí. Nació el poeta sensible que canta desde su altura de prisión y que confiesa y narra su experiencia vital. “Cuatro paredes conforman el nido/ donde nacen y nacen nuevos versos/ Cuatro paredes de un odio perverso/ que no pueden frenar mi recorrido/ Cuatro paredes blancas que han querido/ impedirme la luz y el universo.” También revela su rebeldía cuando se hace eco de la poesía de Benedetti_ “Sin embargo no puedo/ detenerme y caer/ y apagarme en el sueño/ y soñar que me rindo.”No se rinde Antonio Guerrero cuando nos expresa poéticamente que el mundo es nuestro “porque un muro es un muro y tu lo sabes/ mi celda es casi una mancha blanca,/ una trampa sin sol, luna ni espuma/ que por momentos se transforma en barca./ Tras su ventana hacia la vida miro/…Haremos ver que somos invencibles/ no importa que lo acechen, que lo encierren/ que le dejen la piel sin otras pieles/…porque es el amor nuestra obra maestra/ y hasta la muerte se llena de vida/ cuando se tiene causa verdadera.”He ahí el sostén moral que mantiene enhiestos a Tony y a sus compañeros en cárceles de los Estados Unidos: una causa verdadera, que es lo mismo que la verdad.Antonio Guerrero no sólo alza la poesía como escudo frente a la injusticia. También levanta su visión plástica. El ingeniero en construcción de aeropuertos, impedido en la cárcel de ejercer su profesión con el diseño de obras de esta naturaleza, incursiona en la pintura para dar vida con su pincel y los limitados recursos de que dispone en la prisión, a colecciones de mujeres paradigmáticas de la nación cubana, y entre ellas, su serena y valiente madre; de aves cubanas que simbolizan en sus alas la libertad y el amplio espacio, aspiración presente durante más de nueve años. También retratos coyunturales para adornar sus cartas y otros documentos que envía a quienes en el mundo le manifiestan solidaridad, apoyo y aliento. Así pasa su tiempo Tony, creando con su imaginación y sentimientos una obra que tendrá alcance trascendente, mientras espera estoicamente que la prisión acabe y, con ella, la ignominia practicada por el gobierno de los Estados Unidos. La venganza torva no podrá derrotar, a largo plazo, a la dignidad y pureza aprisionadas, tampoco les podrán impedir la luz y el universo.Wilkie Delgado Correa es Doctor en Medicina, Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, periodista y escritor.
Fuente: Cubarte

martes, 11 de marzo de 2008

MENSAJE A FIDEL DEL COMITE KAZAJO POR LOS CINCO HEROES

Estimado compañero Fidel:
Siempre leo con gran placer sus reflexiones, las reflexiones de una persona razonable y sabia. Usted aborda temas complicados con un lenguaje simple y claro. Y ahora, cuando dispone de más tiempo para crear, con impaciencia esperamos sus nuevos trabajos analíticos, sobre los desafíos y los peligros que estremecen al mundo de hoy.
Al estudiar su biografía y los acontecimientos más importantes que han influido en su personalidad, he logrado comprender por qué, habiendo recibido una magnífica formación y una rica experiencia en la vida, y siendo portador de un carácter de acero, no resulta casual que usted haya decidido dedicar su vida a la solución de los problemas sociales del pueblo cubano y a la construcción de un estado socialmente justo, lo cual ha logrado coronar con el éxito.
Ahora, cuando comienza una nueva etapa en la vida de la sociedad cubana, garantizando la continuidad del curso elegido, usted tomaba una decisión justa, al delegar sus funciones al Comandante de la Revolución, Raúl Castro Ruz.
Son muchas las personas, en todo el mundo, que se solidarizan con Cuba y que no son indiferentes hacia la política pacífica y humanitaria que usted lleva a cabo.
Al mismo tiempo, usted defiende consecuentemente sus principios y convicciones, esas que se han convertido en los principios y las convicciones de todo el pueblo.
Usted y sus nobles acciones, dirigidas a la justa distribución de los bienes y a garantizar una vida digna al pueblo cubano, ya son patrimonio de toda la humanidad. El hecho que el pueblo cubano tenga garantizados, de manera gratuita, el derecho a la educación y a la atendión médica, resulta ser un ejemplo que habla de su voluntad política y de la obra encomiable llevada a cabo, personalmente por usted y por su pueblo.
De ahí que admiremos profundamente su labor y sus méritos!
A la pregunta sobre las cualidades que debe poseer un líder revolucionario, cierta vez usted respondió que, éste, debía sentirse apasionadamente atrapado por su causa. Debía tener convicción y gran fe en el pueblo. Ser perseverante y mostrar seriedad en sus intenciones. Tener sentido de la responsabilidad y saber identificarse con su causa y su pueblo. Tener una determinada preparación e ideas claras. Sentir un profundo respeto hacia el pueblo, teniéndolo en cuenta, no en calidad de instrumento, sino como actor principal. Como el objetivo y el héroe de la lucha.
En la actualidad médicos cubanos, altamente calificados, prestan sus servicios, no sólo en América latina, sino en todos los lugares donde resulta necesaria su ayuda. Es decir, se difunden esos altos principios humanos de los cuales ellos son portadores, llevando esa luz positiva, hasta aquellos que tienen necesidades extremas y que han perdido la fe en un futuro mejor.
Es usted quien les ha devuelto esa fe!
Un triunfo indiscutible de Cuba ha sido la elevación del nivel de vida, como resultado de las transformaciones económicas, correctamente llevadas a cabo, en las condiciones del bloqueo. La Cuba de hoy es un país de ciudadanos muy instruídos y sanos, un país con seguridad, que mira hacia el futuro. Un país capaz de asimilar nuevas tecnologías en un breve período de tiempo, en colaboración con socios internacionales confiables.
Se han cumplido, realmente, aquellas palabras pronunciadas por usted hace mucho tiempo:
« Después de mí vendrán otros mejores que Fidel Castro, porque nuestra Revolución no se basa en líderes, ni en el culto a la personalidad, sino en los principios. La garantía básica de la integridad de la revolución reside en las ideas que defendemos y que se han convertido, con el tiempo, en las ideas de todo el pueblo ».
Le aseguro, Compañero Fidel, que nuestro Comité por los Cinco Héroes, se solidariza con el pueblo cubano en su aspiración de poner en libertad a Gerardo, Ramón, Fernando, René y Antonio, quienes continúan injustamente encarcelados.
Hace ya casi 10 años que se libra ese combate por la liberación de los Cinco Héroes Cubanos. No hace mucho, la BBC realizaba una entrevista a Gerado Hernández. Era la primera vez que se entrevistaba a uno de los Cinco Prisioneros Cubanos, en los Estados Unidos, en torno a las acciones terroristas, organizadas en la Florida, con el consentimiento de los autoridades norteamericanas.
Una entrevista muy honesta y sincera, en la que Gerardo expresaba sus criterios, así como su fe en la justicia, esa que deberá, finalmente, imponerse.
Nos alegra que el 20 de agosto del 2007, en Atlanta, se haya podido conocer lo ocurrido en el tribunal de apelaciones, en el que participaron 73 juristas destacados, hombres públicos, políticos y religiosos competentes, de más de 15 países de América y Europa. Se trata de una manifestación más del apoyo internacional a los Cinco y el reconocimiento de la justeza de la lucha por su libertad.
A los Cinco Héroes Cubanos no les pudieron demostrar la acusación de complot con fines de espionaje. Su destino insólito y el de los miembros de sus familias, obedece a la política pérfida, y no disimulada, de utilizar el terrorismo contra el pueblo cubano violando, durante casi medio siglo, las normas más elementales de la ONU y violando el derecho a la soberanía de los pueblos.
Fidel Castro, y sus nobles conquistas, pertenecen a la humanidad. Construir un estado social y educar a tales héroes, lo puede lograr solamente un país donde viven y trabajan hombres con ideales nobles.
Nosotros tenemos confianza en el éxito y seremos firmes en nuestros esfuerzos, en unión del pueblo cubano, por liberar a los Cinco Héroes Cubanos de la cárcel!
Estamos seguros de que lograr esa libertad, por tanto tiempo esperada, tendrá un enorme significado, ya que ellos han logrado acumular una experiencia inestimable, y poseen corazones nobles y honestos.
Todos nosotros, unidos, celebraremos ese gran acontecimiento!
Deseo a usted un definitivo restablecimiento y una larga vida. Que, en su nueva condición de Consejero Supremo de la Revolución, usted continúe trabajando mucho, dándonos la satisfacción de leer sus reflexiones, esas que nos atrapan el alma y el corazón.
Con gran respeto,
Nazhen Sarsembekov
Presidente del Comité Nacional de Kazajstán por la liberación de los Cinco Héroes
y Vice Presidente de la Asociación de Amistad kazajo-cubana.
Astaná, marzo del 2008.

lunes, 10 de marzo de 2008

“Para los CINCO”

Desde un Hueco de la Habana
hago llegar mi mensaje,
que rápido emprenda el viaje
hacia la celda inhumana,
desde un hueco de la Habana
distinto al de la prisión,
nos nace la convicción
de que nuestros CINCO hermanos
estrecharán nuestras manos
aquí, en alguna ocasión.

Fernando Martínez Martí
(estudiante de 5to año de Economía de la UH)

lunes, 25 de febrero de 2008

Cinco héroes esperan justicia

La batalla legal por la causa de los Cinco Héroes cubanos, presos injustamente en cárceles norteamericanas por luchar contra las actividades terroristas que se organizan y financian en ese país contra la Isla, crece en todo el mundo, incluyendo el propio territorio norteamericano.
Las muestras de solidaridad se acrecientan, y un ejemplo palpable es el anuncio a favor de los luchadores antiterroristas, en una valla en el boulevard Hollywood.
Hay cosas que el mundo debe saber y en primer lugar la opinión pública norteamericana. Sin pruebas de conspiración para cometer espionaje, sin haber sido acusados de ese delito, la Fiscalía de los Estados Unidos logró convencer al jurado de Miami para condenarlos a severísimas sentencias, que en su conjunto suman cuatro cadenas perpetuas, más 75 años de cárcel.
A todas luces se evidencia una oleada de odio y rencor hacia los hijos de la Mayor de las Antillas por la potencia norteamericana, que se ha visto imposibilitada de detener los avances sociales de la Revolución cubana, en casi medio siglo de existencia.
La gran farsa de Miami se montó aprovechando que el jurado en esa ciudad del estado de la Florida estaba amedrentado, y en medio de un ambiente completamente hostil hacia nuestros cinco valerosos jóvenes, que se mantienen firmes en la prisión.
A pesar de todas las dificultades que han tenido que enfrentar, y enfrentan, a la causa de los Cinco luchadores antiterroristas se suman grupos amantes de la paz y la justicia para reclamar la libertad inmediata de Antonio, Gerardo, Ramón, René y Fernando.
En la misma medida en que crezca el conocimiento mundial del caso, que la gente continúe pronunciándose, más temprano que tarde caerá el muro de silencio que han tendido las autoridades norteamericanas sobre los Cinco, y su verdadero papel en ese país, de desmantelar las actividades terroristas contra Cuba y contra los propios Estados Unidos.

jueves, 22 de noviembre de 2007

La nobleza de Gerardo

A principios de octubre visité a Gerardo Hernández Nordelo en la prisión de Victorville.
Gerardo, al igual que sus cuatro hermanos de causa, fue condenado sin una sola prueba por el gobierno de EEUU. El delito de “los Cinco Cubanos” como ya se los conoce en todo el mundo, fue intentar evitar atentados terroristas contra Cuba.

El encuentro con Gerardo fue nuestro modestísimo homenaje a los 9 años de resistencia de estos hombres y sus familias.

Las cárceles norteamericanas se destacan por su frialdad, sus sofisticados sistemas de seguridad y el color gris que reina en todas partes. Cerca de la prisión se ve un pequeño poblado rodeado de un cordón de seguridad. Las casas de madera sin habitante alguno están valladas. Pregunto por qué no hay un alma. Me explican que hubo emanaciones de una sustancia tóxica y tuvieron que desalojar el pueblo. La sustancia es peligrosa, existe temor que se expanda si destruyen las viviendas. Las casas vacías le dan una imagen fantasmal al mismo.

Un camino polvoriento en medio de una especie de desierto precede la llegada a la prisión rodeada de montañas. Varias torres gigantescas con miras telescópicas nos indican que estamos llegando. El complejo donde se encuentran las distintas unidades es una masa compacta totalmente gris de cemento y acero rodeado de gruesos alambres. No hay ventanas.
La alambrada parece irrisoria frente al impenetrable conjunto de edificaciones.

El enorme águila imperial, la bandera de Estados Unidos y la de California nos indica la entrada a la prisión. Me acompañan en la visita Alicia Jrapko y Bill Hackwell, más que hermanos solidarios, parte de la familia extendida de los Cinco y seres imprescindibles durante estos largos años de resistencia.

Las reglas del sistema penitenciario norteamericano no permiten que se le lleve al prisionero nada. Ni un dulce, ni una muda de ropa, ni un mínimo recuerdo, yo guardaba mi banderita cubana de tantas manifestaciones y pensé ilusamente que podría llevársela. No puede ingresarse absolutamente nada. Quienes le visitan tampoco pueden llevar consigo siquiera un lápiz. Hasta el bolso con las pertenencias personales hay que dejarlo fuera o guardarlo dentro de una taquilla.

Solo se puede ingresar con las monedas necesarias para extraer de una máquina el refresco o las galletas que se compartirán durante la visita. Es domingo, hay mujeres y niños que van a visitar a otros prisioneros, la mayoría negros y latinos. Luego de la revisión de rutina donde debemos quitarnos hasta los zapatos, los oficiales nos indican pasar a otra sala.

En ella hacemos una pequeña fila donde nos marcan uno a uno, la señal que nos colocan en el antebrazo indica un número que se ve por debajo de la piel con una especie de linterna a láser. Esto me resulta innecesario y abusivo.

Por mi trabajo en derechos humanos he visitado prisioneros políticos en penales de América Latina y España, esta es la primera vez que un escalofrío me recorre el cuerpo y de inmediato me aparecen en el inconciente las imágenes de los nazis marcando a los judíos en los campos de concentración.

Pienso en todo lo que deben soportar las familias cubanas, madres ancianas, mujeres y niñas cuando tienen la dicha que el gobierno norteamericano les otorgue una visa para poder visitarlos. La injusticia de esta causa eriza la piel, Chomsky dice con total razón “este es un caso tan escandaloso que cuesta referirse a ello”. No hay derecho a tanto escarnio.

El sistema de prisiones norteamericanas tampoco permite a los detenidos recibir sus visitas en un lugar donde exista cierta privacidad, mucho menos al aire libre. La visita debe transcurrir en una sala común totalmente cerrada e iluminada artificialmente donde se pierde la noción del tiempo. La misma está provista de pequeñas mesitas y sillas plásticas, también de color gris. Por supuesto, siempre bajo la vigilancia de varios oficiales que llaman la atención o pueden incluso interrumpir la visita si se toca al prisionero. Solo está permitido darle un abrazo a la llegada y otro a la salida. Tampoco el contacto bis a bis, conyugal o visita íntima con sus esposas.

Privar al prisionero de afecto es uno de los pilares del sistema penitenciario norteamericano. En Gerardo se aplica al extremo de no permitirle la visita de su esposa. Me pregunto donde está el respeto a los derechos humanos del país que se dice paladín de la democracia.

Finalmente pasamos a otra sala donde al fin nos reuniremos con Gerardo. De pronto lo vemos allí, con su uniforme color caqui y toda su dignidad a cuestas, firme y grande como las palmas.
La imagen que se me aparece ahora es la de Martí. Y de pronto esa isla pequeña que ilumina el mundo se hace gigante y la relación se invierte, todo el poder desplegado por el imperio se deshace frente a la grandeza del pueblo cubano que representa Gerardo. Y no me importan las fotos, las huellas dactilares, ni el cuño en el antebrazo.

El largo camino para llegar hasta Victorville me parece un segundo. La sala donde transcurre la visita se llena de luz cuando lo vemos allí. Gerardo nos abraza y nos dice "al fin llegaron!" con esa gracia cubanísima que lo caracteriza y jamás podrán arrancarle.

Juro que había prometido no derramar una lágrima, no para fingir fortaleza si no para no regalarle al enemigo el más mínimo sentimiento. Pero no pude evitar que rodaran cuando comencé a trasmitirle los saludos que me habían dado tantos cubanos y cubanas, tantos niños, tantos viejos, tanto pueblo y los amigos solidarios de todo el mundo.

Fue como si los tuviera a todos allí, los pequeños con sus pañoletas jurando ser como el Che, las mujeres y los hombres portando sus rostros en tantas manifestaciones, los combatientes y jubilados a los que he visto llorar de indignación por tanta cárcel injusta, los miembros de las FAR orgullosos de la dignidad de sus Cinco hermanos, los artistas e intelectuales que escriben, cantan, danzan y pintan por ellos, los amigos solidarios que en todos los idiomas gritan Libertad a los Cinco Ya! frente a las sedes del gobierno norteamericano que los mantiene cautivos. Su familia, la entrañable familia de Gerardo a la que dan visa de año en año y los ojos hermosos de su Adriana a la que perversamente el gobierno más poderoso del planeta le impide visitarlo desde hace 9 años.

Ese gigante que teníamos frente a nosotros, lleno de nobleza y dignidad, tan profundamente humano, fue capaz de ocupar el mayor tiempo de la visita preguntando por su pueblo y los amigos del mundo en lugar de hablar de si mismo y la enorme violación que significa no permitir que su esposa lo visite.

Pregunto por la comida y las condiciones carcelarias. Ni una queja, es escasa porque a esta altura del año baja el presupuesto, pero todo normal me dice, solo le preocupa la demora que esta teniendo su correspondencia.

Me pregunta cómo está el pequeño niño de Las Tunas que tiene problemas en sus manitos y les hace llegar constantemente su cariño, me pide que le mande un beso bien grande en nombre de los Cinco. Que le agradezca a María Orquídea, una mujer de Cienfuegos, la trascripción completa de cada programa de radio de Arleen Rodríguez “Una luz en lo oscuro”, ese programa que les lleva cada domingo un poco del calor cubano a las frías prisiones donde se encuentran detenidos.
En la lejanía donde se encuentra la prisión de Gerardo el programa no puede escucharse, solo tres de los Cinco logran hacerlo, por eso el doble agradecimiento a Orquídea.

Está ansioso por leer “Desde la Soledad a la Esperanza” recientemente publicado y ver el nuevo sello que acaba de emitirse por ellos en Cuba. Me ruega le haga llegar el cariño y admiración de los Cinco a las Casas de Atención a Combatientes y el Museo Abel Santamaría en el 80 aniversario del natalicio de Abel.
Un abrazo especial a los trabajadores y periodistas de la radio, prensa y Tv cubana y el profundo agradecimiento a los medios alternativos de todo el mundo que tanto están ayudado a multiplicar la verdad.

Gerardo se interesa en detalle por todo, especialmente por la vida cotidiana de su pueblo, por las calles de su Habana. Le brillaban los ojos ante cada respuesta como si lo estuviera viendo.

Me pide que no olvide enviar sus saludos a los actores de “Jura decir la verdad” y agradecerles la carta que le enviaron. Como buen caricaturista a Gerardo le gustan mucho los programas cómicos, a tal punto que en ocasiones cuando ha llamado a Adriana ella le pone el auricular en el TV para que disfrute un minutito.

El capitalismo salvaje se siente también dentro de las prisiones, la máquina de la cual debemos adquirir los alimentos no hace descuentos a los detenidos ni a sus visitantes.
Una buena cuota de plusvalía se extrae del trabajo que realizan los dos millones de presos que pueblan las prisiones de Estados Unidos. A los detenidos los explotan igual que en cualquier otra factoría pero les pagan 20 veces menos que a un obrero norteamericano.

Pregunto a Gerardo qué trabajo realiza allí, la fábrica de la prisión hace la terminación de piezas para la industria armamentista. El solicitó hacer cualquier otra tarea laboral menos contribuir a la guerra. Gerardo recoge la basura de la prisión de Victorville

Un ser como él, educado en las mejores universidades cubanas, de su alto nivel intelectual, de su estatura moral y su enorme nobleza, capaz de haber salvado tantas vidas con su propio sacrificio, sometido a semejante injusticia.

Y otra vez la emoción nos embargó cuando nos dice que con el mínimo salario de su trabajo compra los sobres para responder a amigos solidarios de todo el mundo.

Todo en Gerardo me sorprendió, desde la atención que presta a cada relato, como alternaba el español e inglés para dialogar con nosotros, la profundidad de su análisis sobre la realidad internacional, el esfuerzo que pone para que cada carta llegue con algo especial a su destinatario, la constante preocupación por saber de su pueblo y la enorme capacidad afectiva que trasmite en medio de la soledad en la que se encuentra.

Tiene además el don especial de transformar con una broma el nudo que se nos hizo en la garganta cuando nos dijo al irnos, con las manos puestas en su pecho: “Gracias por todo lo que hacen por los Cinco y nuestro pueblo”… “diles que estoy bien, a todos mándeles un abrazo fuerte, bien fuerte”

No pudimos evitar la tristeza al salir de la prisión, no es justo encerrar tanta vida por defendernos de la muerte. Ahora puedo imaginar mejor lo que sienten las madres, esposas e hijos cada vez que se despiden.

Pensé en Gerardo y su sonrisa de hombre puro, en su alma transparente alejada totalmente de esta enorme felonía, en sus hijos que podrían ya estar creciendo si no fuera por esta cárcel injusta, en el enorme valor de infiltrar lo más oscuro y perverso de la mafia cubana-americana de Miami para evitar atentados terroristas contra su pequeña isla, en su familia, su pueblo y su integridad inquebrantable, en esta Cuba libre, soberana y socialista de la que se quieren apoderar pero que no tendrán jamás.

Gerardo y sus cuatro hermanos son la expresión del hombre nuevo que soñó el Che. Por él y por ellos renovamos nuestro compromiso de luchar sin descanso para que los Cinco regresen a la amada Patria que los vio nacer.

Por Graciela Ramírez